domingo, 24 de julio de 2011

De por qué los árboles se mueven y la vida no se detiene

Los árboles se mueven, y la vida pasa lentamente ante nuestros ojos, de forma sigilosa, y no se detiene. Se mueven con el aire, y pocas veces reparamos en cosas como estas. Son esas pequeñas cosas las que componen nuestro universo, las que van haciendo muescas en la cuerda de nuestra existencia.

Ese sigilo en el que no reparamos hace que nuestra vida sea de una manera u otra. Sí un día no pasamos por la misma calle, no bajamos a comprar el pan al mismo lugar, o directamente no vamos a trabajar, es probable que nuestro sentido en este mundo cambie, que descubramos cosas nuevas, gente mejor o peor, que nos enamoremos, que dejemos a nuestra pareja, que seamos aún más felices o que simplemente nos quedemos como estamos.

Es evidente, que si una mariposa agita sus alas en la India, sus efectos se notan a escala global, pero también lo es que si nosotros cambiamos nuestras rutinas, descubramos un nuevo mundo en el que no habíamos reparado hasta entonces. Y son sólo eso..., cosas pequeñas, minúsculas, que pasarán mil veces por delante de nuestros ojos y quizás tengan suerte de que reparemos en ellas una sola vez y cambien nuestra vida para siempre. Hay que abrir los ojos para que no se escapen y desaparezcan igual que vinieron. ¡No pierdan la oportunidad y están ojos avizor!

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