jueves, 29 de septiembre de 2011

De como la música cambia los momentos y los estados de ánimo

Soy una persona a la que le gusta la música, la buena música. Soy una persona que se apasiona cuando oye un buen tema, que lo exprime hasta la saciedad, que lo oye una y otra vez en el coche, en el ordenador, en la minicadena, en el mp3..., hasta desgastarlo de tal manera que pueden pasar meses sin que lo oiga, para que cuando llegue de nuevo a mis oidos, volver a disfrutar aún más si cabe de él.

Y es que pienso que una buena canción, un buen grupo, te puede sacar del profundo sueño en el que vivimos a diario, te puede hacer reaccionar, te puede hacer recobrar la ilusión, la sonrisa...; y no digamos si de ese tema hay una versión en acústico..., me encanta el acústico. Inlcuso canciones mediocres o menos buenas me han sonado como buenas con una gitarra española.

Realmente, no podría vivir sin música, sin esos momentos en los que saboreas las melodías, escudriñas la letra, te imaginas al cantante dándolo todo para que ese tema haga mella en la gente que lo escucha, para que pase un buen momento, para que signifique algo en la vida de las almas que ponen sus oídos. La música es poesía, y la poesía es vida, y la vida son momentos que atesoramos..., que mejor que ponerles una banda sonora a cada uno de ellos. En definitiva, es la pescadilla que se muerde la cola. Todo es música.